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- El papel de los judíos conversos en el proyecto de Colón -


El relato del primer viaje de Cristóbal Colón a América a menudo se centra en la figura del explorador y en el apoyo de los Reyes Católicos. Sin embargo, la historia completa es más compleja y revela una red de conocimiento e influencias financieras de judíos conversos que fueron cruciales para el éxito de la expedición.

Durante los siglos XIII al XVI, los mapas no eran meros instrumentos de orientación; eran tesoros nacionales y secretos comerciales. Los portulanos, manuales de navegación originarios de ciudades como Génova, Venecia, y la isla de Mallorca, eran particularmente codiciados. La cartografía mallorquina, en particular, floreció en talleres familiares donde expertos judíos y judeoconversos trazaban cartas detalladas para marineros de todo el Mediterráneo.

Colón, un talentoso cartógrafo y dibujante que vivía en Lisboa desde 1472, estaba profundamente inmerso en este mundo de conocimiento. Su convicción de que era posible llegar a Asia navegando hacia el oeste no fue solo una corazonada. Se basaba en estudios como la Cosmografía de Ptolomeo y los relatos de Marco Polo, así como también conocía bien la obra del florentino Paolo Toscanelli, quien defendía la viabilidad de la ruta.

Además de su propia habilidad, Colón tuvo acceso a un recurso fundamental: el 'Almanaque Perpetuo' Este libro, escrito en 1478 por el astrónomo judeoespañol Abraham Zacut, contenía detalladas tablas de posiciones celestes. Se convirtió en una herramienta indispensable para la navegación, acompañando a Colón en cada una de sus expediciones y demostrando el valor de la ciencia en la exploración.

La financiación; aunque a menudo se le atribuye a la reina Isabel el mérito de haber financiado el viaje, la realidad es que el dinero provino de fuentes menos conocidas. La mayor parte de los fondos fueron un préstamo facilitado por dos influyentes judíos conversos: Luis de Santángel, tesorero de Fernando el Católico, y Gabriel Sánchez,
 funcionario de la corte de Fernando el Católico, y  protector de Cristóbal ColónSu apoyo, junto con el de otras figuras como el rabino y estadista Don Isaac Abarbanel, fue decisivo para cubrir los costos de la expedición.

Otro nombre que resalta es el de Miquel de Ballester, un amigo cercano de Colón y de Santángel. Proveniente de una familia de funcionarios reales en Mallorca y con conexiones con una familia de armadores judeoconversos, Ballester representaba el tipo de red de poder y financiamiento que hizo posible el proyecto.

La intensa relación de Colón con figuras clave del judaísmo español, la financiación de sus viajes por parte de conversos, y su acceso a conocimientos científicos de origen judío, han llevado a que nos cuestionemos su origen.

Los detalles de su vida son sorprendentemente escasos y contradictorios. En una época en la que la Inquisición perseguía a quienes practicaban en secreto la fe judía, mantener un origen judío habría sido extremadamente peligroso y una razón de peso para ocultar su verdadera identidad. De esta forma, el misterio que rodea la figura de Colón podría no ser un simple accidente histórico, sino una estrategia deliberada. La red de contactos judíos que facilitó su empresa se convierte entonces en algo más que una simple coincidencia: podría ser una clave para desentrañar el verdadero secreto de su vida.


- Tras la huella de la isla Antilla -


Las Antillas fueron las primeras tierras descubiertas por Cristóbal Colón en 1492 y recibieron ese nombre porque los cartógrafos de la época citaban una isla llamada Antilha situada en la región occidental del océano Atlántico.

Cuando Cristóbal Colón zarpó en 1492, tenía en mente algo más que la simple búsqueda de una nueva ruta hacia Asia. Su viaje estuvo profundamente influenciado por los mitos y la cartografía de su tiempo, especialmente por la leyenda de la isla de 'Antilia'. Esta mítica isla, algunos cartógrafos la situaban en el Atlántico occidental.

Desde el siglo XV, la isla de Antilia ya aparecía en mapas y cartas de navegación. Su primera mención se remonta a 1424, la famosa carta portulana de Pizzigano. El grupo de islas Antillia ; su número de islas, tamaños, formas y posiciones, fueron posteriormente copiados casi exactamente por la mayoría de los cartógrafos durante el siglo XV. Un ejemplo claro es su inclusión en el Atlas de Andrea Bianco de 1448 y en las reconstrucciones del mapa de Paolo Toscanelli de 1474. Este último, un mapa que situaba a Asia no muy lejos de Europa y con Antilia en el medio, se cree que pudo haber sido conocido por el propio Colón.

Toscanelli reforzó su creencia de que era posible alcanzar las tierras de Catay y Cipango (China y Japón) navegando hacia el oeste. 

Apariciones cartográficas de Antillia (en orden cronológico): 
  • 1424 mapa de Zuane Pizzigano de Venecia
  • 1435 mapa de Battista Beccario de Génova
  • 1436 mapa de Andrea Bianco de Venecia
  • 1455 mapa de Bartolomeo Pareto de Génova
  • 1463 mapa de Grazioso Benincasa de Ancona
  • 1463 mapa de Pedro Roselli de Mallorca
  • 1466 mapa de Pedro Roselli
  • 1468 mapa de Pedro Roselli
  • 1460 mapa anónimo de Weimar "posiblemente década de 1460"
  • 1470 mapa de Grazioso Benincasa
  • 1474 "mapa" de Paolo Toscanelli – falta el mapa, pero se hace referencia a Antilia en la carta.
  • 1475 mapa de Cristoforo Soligo de Venecia
  • 1476 mapa de Andrea Benincasa de Ancona
  • 1480 mapa de Albino de Canepa de Venecia
  • 1482 mapa de Grazioso Benincasa
  • 1482 mapa de Grazioso Benincasa (diferente al de arriba)
  • 1482 mapa de Jacme Bertran de Mallorca
  • 1487 mapa de cartógrafo anónimo mallorquín
  • 1489 mapa de Albino de Canepa
  • 1492 Globo terráqueo de Núremberg de Martin Behaim 
  • 1493 Globo terráqueo anónimo de Laon
  • 1500 mapa de París ("mapa de Colón") de un cartógrafo anónimo portugués/genovés
  • 1507-08 mapa de Johannes Ruysch

De los relatos de la Antilia surgieron rumores sobre las riquezas que escondía —perlas, plata e incluso oro—, lo que animó a los reyes portugueses Alfonso V y Juan II a autorizar expediciones para encontrarla.

La idea de Colón no era la única en el ambiente. Hacia 1485, cuando presentó su proyecto al rey Juan II de Portugal y este lo rechazó, ya existían otros navegantes con planes similares. Uno de ellos fue Ferdinand van Olmen, un explorador flamenco que vivía en las Azores. Con los vientos constantes del oeste trayendo trozos de madera a la costa, sospechaba que había tierra más allá. En 1486, junto a su compañero João Afonso do Estreito, propuso al rey Juan II una expedición para buscar "una isla grande o islas o tierra firme", probablemente la misma Antilia. El rey les concedió una patente de navegación, pero no se sabe si la expedición llegó a zarpar o si fracasó. En cualquier caso, fue el último intento portugués de encontrar tierra en el océano, una empresa que, cuatro años después, llevaría a cabo Colón.

La historia nos dice que Colón buscaba un camino más corto y directo Asia que el que existía a través de África y el océano Índico, ¿qué pensaba encontrar? ¿qué ofreció a los Reyes Católicos?
Carta de merced para Colón de Fernando e Isabel, reyes de Castilla y Aragón (traducción al español moderno del texto) "Cristóbal Colón, ve por nuestro mandato a descubrir y conquistar, con ciertas justas nuestras y con nuestra gente, ciertas islas y tierra firme en el Mar Océano; y se espera que, con la ayuda de Dios, se descubrirán y conquistarán algunas de las mencionadas islas y tierra firme en dicho Mar Océano."

A pesar de que Colón "descubrió" las Américas, el mito de Antilia persistió en la cartografía. La isla continuó apareciendo en mapas posteriores, como el planisferio de Johann Ruysch de 1507 o el mapa del almirante otomano Piri Reis de 1513. Este último, famoso por haber incorporado un mapa de Colón en su obra, recogió en su 'Libro de las Materias Marinas' una narración que confirmaba la leyenda: un astrónomo llamado Kolón "salió en busca de Antyle y la descubrió." De este modo, la historia se cerraba en sí misma: Colón había "descubierto" una tierra que la mitología y la cartografía ya habían imaginado, la legendaria isla de Antilia.

Mapa de Zuane Pizzigano de 1424. Primera representación clara de Antillia



Puerto Rico. Mapas generales biblioteca nacional de España 1791

- Searching for Sugar Man, la leyenda, el documental y un destino entrelazado -


Mucho antes de que el documental "Searching for Sugar Man" desenterrara su historia para el mundo entero, Sixto Rodríguez era una leyenda viva en Sudáfrica. Sin embargo, esta leyenda se alimentaba del misterio y la tragedia.

En el país africano, Rodríguez era mucho más que un músico; era la voz de una generación que se oponía al apartheid. Sus letras, cargadas de crítica social, resonaban en los jóvenes blancos progresistas y en la población negra oprimida, quienes encontraban en su música un eco de sus propias luchas y aspiraciones. La censura oficial, que buscaba suprimir cualquier forma de protesta, solo sirvió para convertirlo en un símbolo clandestino.

Paradójicamente, mientras sus álbumes se vendían por miles y sus canciones eran himnos en bares, fiestas y protestas, la creencia de que se había suicidado en el escenario se había arraigado profundamente. Existían múltiples versiones de su muerte: algunos decían que se había prendido fuego, otros que se había disparado. Esta leyenda urbana, que se transmitía de boca en boca, cimentó su estatus de mártir y le dio un aura de autenticidad y sacrificio que pocos artistas logran.

En Sudáfrica, el nombre de Rodríguez se pronunciaba con un respeto reverencial, como el de un fantasma musical cuyo espíritu seguía inspirando. Su influencia era tan profunda que, para muchos, era tan sudafricano como el propio sol. No importaba que nadie supiera quién era, cómo lucía o si estaba vivo; lo que importaba era el mensaje de sus canciones, que había atravesado océanos y se había incrustado en el corazón de una nación en busca de un cambio.
En definitiva, su fama en Sudáfrica no era la de una estrella pop, sino la de un profeta anónimo, un fantasma con guitarra cuya música era más poderosa que cualquier dictador. El documental no creó su leyenda, sino que simplemente puso un rostro a un mito que ya había transformado a una generación.

Mientras en Sudáfrica la leyenda de Sixto seguía creciendo, a miles de kilómetros de distancia, en Detroit, dos fervientes admiradores sudafricanos, Stephen "Sugar" Segerman y Craig Bartholomew-Strydom, se embarcaron en una misión imposible: desentrañar la verdad detrás de las historias de su muerte.

Armados con la única información que tenían – los escasos créditos de sus álbumes y un profundo deseo de rendirle homenaje – comenzaron una investigación que los llevó a través de un laberinto de misterio. Buscaron en viejos archivos, contactaron a sellos discográficos extintos y hablaron con cualquier persona que pudiera haber estado remotamente conectada con el fugaz paso de Rodríguez por la industria musical estadounidense.

Su búsqueda era la de dos detectives sin experiencia, persiguiendo la sombra de un fantasma. Cada pista parecía llevar a un callejón sin salida, y la frustración crecía a medida que se enfrentaban a la indiferencia y al olvido. La idea de que su ídolo se había suicidado, y que su trágica historia estaba perdida en el tiempo, se volvía cada vez más plausible.

Lo que los impulsaba no era la esperanza de un final feliz, sino la necesidad de cerrar un ciclo, de honrar la memoria de un artista que había significado tanto para ellos y para su país. Para Segerman y Bartholomew-Strydom, la búsqueda no era por fama o fortuna, sino por la verdad de un héroe caído.

El documental nos muestra ese viaje de obsesión y devoción, una historia de fe en la música y en el poder de un mensaje que trascendió fronteras y generaciones. Nos sumerge en el proceso de cómo dos hombres, desde la punta de África, intentaron encontrar la figura real detrás del mito que había cautivado a toda una nación. Y, aunque el final es conocido, la historia nos mantiene en vilo, preguntándonos si lograrán resolver el enigma de su trágica muerte.

La trágica leyenda que rodeaba a Sixto Rodríguez era tan poderosa que el documental "Searching for Sugar Man" se construye sobre ella, usando ese velo de fatalidad como el motor de su misterio. En Sudáfrica, la gente discutía con la misma vehemencia que una verdad innegable: Sixto se había suicidado. Las versiones variaban en sus macabros detalles, pero el núcleo era el mismo: un final violento en el escenario, un último acto de desesperación. Unos afirmaban que se había prendido fuego, que las llamas de su propia ira consumieron a un genio incomprendido. Otros, con una oscuridad aún mayor, sostenían que se había disparado a sí mismo, poniendo fin a su vida frente a un público atónito.

El documental nos arrastra a esa incertidumbre, nos hace dudar y nos invita a creer en esa historia de martirio. Y es en ese punto donde la historia real cobra un giro inesperado, un eco trágico que le añade una capa adicional de drama y misterio a todo el proyecto. El director de la película, Malik Bendjelloul, el hombre que nos reveló la historia de Rodríguez, se suicidó años después de haber ganado un Oscar por su trabajo. La noticia de su muerte resonó en el mundo entero como un golpe helado, una ironía cruel que parecía emparentar su destino con el de la leyenda que él mismo había ayudado a desenterrar. Malik Bendjelloul se suicidó el 13 de mayo de 2014 arrojándose al tren en la estación de metro Solna Centrum en Estocolmo después de luchar con la depresión.

El hecho de que el director se quitara la vida añade un elemento de reflexión sombría a la película. La historia de Sixto, que habla de la lucha, del olvido y de la búsqueda de la verdad, se vuelve aún más densa, cargada de una resonancia que trasciende la pantalla. El propio documental, con su estilo artesanal y su belleza cruda, pasa a un segundo plano. Nos preguntamos lo que realmente importa es la película en sí, o la historia que cuenta, un relato tan conmovedor y tan poderoso que incluso el destino de su creador queda enredado en su propia mitología. El gran mérito del documental, que fue reconocido con el máximo galardón de la industria, reside en su capacidad de desaparecer, de dejar que la historia de un hombre olvidado sea la única protagonista, una historia que nos habla de la vida y de la muerte, y que resuena con una fuerza tan inmensa que parece haber afectado incluso a aquellos que la contaron.

"Texto original de Bloggarces, corregido y ampliado con la asistencia de una IA."



Searching for Sugar Man
Película documental de 2012 dirigida por Malik Bendjelloul.
Duracion 1:26:27

Tráiler (V.O.S.E)

Youtube (V.O)


Enlaces de interes:

Imágenes vía: